(29 de octubre de 2009)
A mi imaginación:
Caminos de nadie, pensaba ella mientras andaba mi vida. La gente no me mira a la cara que no tengo, y soy nadie porque sin ella no puedo ser otra persona, y ando, pero sigo encima de mis pasos, y ando, pero no me marcho de mí.
Cansada, marco el límite en la última piedra del camino polvoriento, unos metros para dejar de estar cuerda, unos metros para resumir un camino, unos metros para encontrarse o para perderse. Lágrimas de una despedida sin ella, un abrazo con el aire, su voz descrita en el silencio, se terminó mi reinado y ella no estaba a mi lado para curarme las heridas, se evaporó y en ese final mi mente se hundió sin dar la cara, luego senderos rotos.
Y yo soy la loca que anda por encima de su pena, y soy la loca que huye de sus pasos, estos pies cansados son solo desidia que arrastra un cuerpo, ya no se si me muevo yo o se escapa el suelo, ya no tengo cara, ya no se oye la vida pasar, pues hace cuatro pasos se me cayó el corazón, mientras en la rivera recuerdos atropellados me acumulan apetitos de seguir hacia la nada, ya no tengo alma, ya no recuerdo nuestros pasos, ya no encuentro nuestras caras.
Por favor si algún día se cruzan con mi cuerpo, no me tengan en cuenta, no traten de dibujar mi cara, no intenten recordarme, no se puede recordar la nada, por favor no me comprendan que yo no tengo sentido sin ella. No son ni los barrotes, ni los muros, porque yo me encuentro encerrada dentro de mi misma, y debo lidiar con eso día a día, noche a noche. Quizás no deba rendirme, quizá deba plantearme empezar de cero, crearme un nuevo reino donde siempre exista una corona para ella.
Eva Cardona.
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