lunes, 3 de enero de 2011

Sueños escondidos


      Barcelona, Sagrada Familia. Foto Eva Cardona.

(17 de noviembre de 2009)


Y al final todas las palabras quedaron en un gesto escondidas, recogidas en una sola verdad. Una verdad particularmente anodina y difuminada entre los entresijos del pensamiento. Un acto reflejo desvelando el alma, avatares, impulsos camuflados por una realidad que no existe y todo acaba en una sonrisa que esconde lo innecessario, comprometida a las reglas sociales no escritas. Reglas que nadie impone, pero que con su invisibilidad gobiernan las reacciones de todos. Reglas aceptadas sin cuestiones, odiadas por los mismos que las acatan. Y al final, acabamos siendo víctimas y verdugos a la vez, de una forma de vida que no siempre hemos elegido. Dejamos de lado nuestros más volátiles anhelos, nuestros sueños más oxigenados, sueños que mueren a medio camino de lo etéreo y la esperanza. Acabas enterrándolos, oficiando el funeral de una parte de ti; pero hechas poca tierra sobre el ataúd, por si un día surge la oportunidad de ser resucitados. Por si algún día dejan de importarte esas reglas no escritas, y la gente deja de juzgarte como el loco que anda por encima de sus sueños, reuniendo el valor suficiente para preguntarte ¿ porqué no?

Y al fin y al cabo, todo se reduce a valor, en tener la entereza suficiente para arriesgar lo que has conseguido hasta el momento, para apostar todo lo que tienes por un destino dudoso, mientras los demás cruzan contigo miradas de condescendencia. Y hay frases de amigos que hieren sin saberlo, frases a las que correspondes con silencio, porque eres así, y procuras que tus palabras sean mejores que tus ausencias. Acabas deseando lo que nadie percibe. Las cosas que no contamos a los demás suelen ser por las que mas luchamos, las que más presentes están en nuestro mundo paralelo.

Mientras tanto obligas a tu voluntad a dictarte el camino que mas comodidad te proporciona, perdiendo entre senderos resquebrajado la esperanza de ser un yo auténtico. Vives tu vida como los demás creen que has de vivirla, renegándote al olvido, a la desidia de instantes no defendidos.

Nunca supe enfrentarme a mi verdad, pero nunca no significa ahora. Ahora mi verdad me espera. Yo solo quiero sentirla. Solo quiero encontrar lo que sueño. ¿Porqué no?

Eva Cardona

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