sábado, 22 de enero de 2011
Afuera llueve
lunes, 3 de enero de 2011
¿Crees?
A las cosas que de verdad importan en la vida
A las cosas que de verdad importan en la vida:
Hoy me siento extraña, no triste ni melancólica, siento una alegría extraña como si algo dentro de mí me dijera que la felicidad está ahí y hace días de eso.
Aquello que te hace sonreír mientras caminas rápida bajo el paraguas que cubre tu lluvia. Lágrimas de expansión de nuevas experiencias que te llenan, que más da, simplemente un mundo, que te llega , que te refuerza, gente que no te conoce en esencia, pero que son capaces de ver más allá de tus sueños. Palabras dichas en dos frases inconexas que esconden mucho. Quizás no signifiquen nada para ellos, para ti todo un universo.
Es difícil describir una eternidad de sensaciones cuando no esperas nada y recibes mucho, cuando aturdida por el momento solo atinas a abrazar a la persona que sin saberlo a levantado tu espíritu, esperando que con tu gesto sepa averiguar la gratitud escondida tras él. Ahora; que estoy a solas; adivino mi momento. Si mi lucha tuvo sentido, sin duda fue por estas sensaciones. Porque a veces la vida te pone entre las cuerdas, pero dulces golpes certeros te atraviesan el alma hasta dejarte catatónica disimuladamente. Solo espero darme cuenta de ellos siempre.
Soy consciente de que no soy mucho, pero lo que soy lo soy con sinceridad. Mis palabras no son elocuentes ,ni poseo un yo carismático, pero reflexiono y tal vez; hoy más que nunca; veo la esperanza anidada en sencillas palabras, en sutiles lenguajes gestuales que corroboran la veracidad de las silabas encadenadas. Una nada para los demás un todo para ti. Y es en esos instantes , cuando aprendes que un buda con dos velas sirve de poco para aliviar tu alma, cuando una barra de incienso puede perfumar el ambiente pero no tu día , en ese instante es, cuando te das cuenta de las cosas que de verdad importan en la vida.
Corazones de cristal calmando tempestades de un regreso inesperado. Exclamé en mis pensamientos que no merecía tanto, pero purifica oírlo. Egoísta quizá si, en el fondo todos lo somos, solo que esta vez di menos de lo que me otorgaron.
Se han ido diluyendo mis verdades, contradicciones opuestas a la realidad. Seguramente me empeñé en distorsionarlas, mi mundo era un sueño irreal cargado de defectos aturdiendo las virtudes. La mente es difícil de gobernar cuando su voluntad es libre para alzar el vuelo, debilidad a lo mejor, o simplemente poca fe.
Mi mundo interior es más mundo que el que habito. La verdad es lo único que se merecen mis pensamientos, a pesar de esto, a pesar de ahora mismo, a pesar de mí.
Porque nadie es responsable de hacer a otro feliz, pero vosotros os encargasteis de ello. Hoy debo mi fuerza, mi voluntad y hasta mis pensamientos a alguien que no conozco.
Fina lluvia en pleno diciembre. Alguien nos robó el otoño, pero mis alegrías permanecerán impasibles hasta encontrar mi verano.
Simplemente gracias!!
A Jacktürbo & Kravitz on the run, y en especial a Carles i Aïda.
Eva Cardona.
Resucito
Resucito.
Resucito en cada uno de mis días.
Hoy mi cuerpo inerte se ha doblegado. Un tiempo de espera, unos sueños que mueren. Pero siempre resucito, con una herida más, colateralmente más fuerte, con más valentía. Aprender de la vida no es fácil, pero peor es el vendarte tú misma los ojos para volver a caer en el mismo camino polvoriento y ajado de siempre, algo inevitable cuando la voluntad está mermada por una magia que no existe. No puedo ver tus ojos, porque ni tan siquiera soy libre para ver los míos. Una ceguera que hace ya demasiado tiempo que no trato, un querer pero, no puedo salir de la espiral que me transporta. Lo intento, pero no acabo de alcanzar a mis pensamientos.
Me hubiera gustado vivir en los tiempos en los que el Jazz y el Soul gobernaban la ciudad. Ritos de culto donde un piano se rendía a la filantropía del mobiliario, y sentir como Glenn Miller truncaba las almas un Octubre en Paris. Y salir a encontrar mis sueños, caminando entre miles de soñadores con sombrero y chaqué. Allí donde se reunían los tristes poetas de melodías, todavía se creía en la esperanza. Todos esperaban que les amanecieran con el sol de una trompeta desprotegida.
Ver las gotas caer a través del cristal y no salir a mojarse siempre fue un atroz atropello. Y no saltar en los charcos una estupidez. Mis pies mojados andaban siempre descalzos y el asfalto los tiñó con su blanca palidez. Y la lluvia más triste de un noviembre cualquiera me enseñó que la vida es gris solo unos días, que para volver a la luz de un faro solo hace falta fabricarse un barco y un mar.
Y así navego hoy en mi océano, sin patria, sin rumbo ni puerto donde recalar, pero mi océano se extiende impasible ante el creyente. Hoy mis sueños ya tienen donde naufragar. Como un juego enciendo mi mente, sin más contratiempo que el tiempo en sí. Ridículos juegos de un alma atravesada por las horas, andando segundos de libertad.
Lo peor de alguien herido es que sabe que puede resucitar.
Resucito. Resucito en cada uno de mis días.
Eva Cardona.
Sueños escondidos
(17 de noviembre de 2009)
Y al final todas las palabras quedaron en un gesto escondidas, recogidas en una sola verdad. Una verdad particularmente anodina y difuminada entre los entresijos del pensamiento. Un acto reflejo desvelando el alma, avatares, impulsos camuflados por una realidad que no existe y todo acaba en una sonrisa que esconde lo innecessario, comprometida a las reglas sociales no escritas. Reglas que nadie impone, pero que con su invisibilidad gobiernan las reacciones de todos. Reglas aceptadas sin cuestiones, odiadas por los mismos que las acatan. Y al final, acabamos siendo víctimas y verdugos a la vez, de una forma de vida que no siempre hemos elegido. Dejamos de lado nuestros más volátiles anhelos, nuestros sueños más oxigenados, sueños que mueren a medio camino de lo etéreo y la esperanza. Acabas enterrándolos, oficiando el funeral de una parte de ti; pero hechas poca tierra sobre el ataúd, por si un día surge la oportunidad de ser resucitados. Por si algún día dejan de importarte esas reglas no escritas, y la gente deja de juzgarte como el loco que anda por encima de sus sueños, reuniendo el valor suficiente para preguntarte ¿ porqué no?
Y al fin y al cabo, todo se reduce a valor, en tener la entereza suficiente para arriesgar lo que has conseguido hasta el momento, para apostar todo lo que tienes por un destino dudoso, mientras los demás cruzan contigo miradas de condescendencia. Y hay frases de amigos que hieren sin saberlo, frases a las que correspondes con silencio, porque eres así, y procuras que tus palabras sean mejores que tus ausencias. Acabas deseando lo que nadie percibe. Las cosas que no contamos a los demás suelen ser por las que mas luchamos, las que más presentes están en nuestro mundo paralelo.
Mientras tanto obligas a tu voluntad a dictarte el camino que mas comodidad te proporciona, perdiendo entre senderos resquebrajado la esperanza de ser un yo auténtico. Vives tu vida como los demás creen que has de vivirla, renegándote al olvido, a la desidia de instantes no defendidos.
Nunca supe enfrentarme a mi verdad, pero nunca no significa ahora. Ahora mi verdad me espera. Yo solo quiero sentirla. Solo quiero encontrar lo que sueño. ¿Porqué no?
Eva Cardona
Mi playa
Ya no se que clase de persona soy yo. Quizás sea un compendio de muchas otras personas que han pasado por mi vida.
Existen personas nobles pero inflexibles, cuya verdad se quiebra cuando la realidad les transporta a otro puzzle al que no encajan.
Existen personas blandas y volátiles, su verdad no perdura y sus días están contados: Van a ser devorados o se pudrirán en el intento.
Existen personas que no existen, porqué pasarán por la obra de teatro como un decorado absurdo e innecesario, tal vez incluso molesto.
Existen personas imprescindibles, maldecidas por aquellos que, cansados de tanto necesitarlas, las echan de menos cuando su aura les abandona.
Personas imprescindibles como tú.
Eva Cardona.
A mi imaginación
(29 de octubre de 2009)
A mi imaginación:
Caminos de nadie, pensaba ella mientras andaba mi vida. La gente no me mira a la cara que no tengo, y soy nadie porque sin ella no puedo ser otra persona, y ando, pero sigo encima de mis pasos, y ando, pero no me marcho de mí.
Cansada, marco el límite en la última piedra del camino polvoriento, unos metros para dejar de estar cuerda, unos metros para resumir un camino, unos metros para encontrarse o para perderse. Lágrimas de una despedida sin ella, un abrazo con el aire, su voz descrita en el silencio, se terminó mi reinado y ella no estaba a mi lado para curarme las heridas, se evaporó y en ese final mi mente se hundió sin dar la cara, luego senderos rotos.
Y yo soy la loca que anda por encima de su pena, y soy la loca que huye de sus pasos, estos pies cansados son solo desidia que arrastra un cuerpo, ya no se si me muevo yo o se escapa el suelo, ya no tengo cara, ya no se oye la vida pasar, pues hace cuatro pasos se me cayó el corazón, mientras en la rivera recuerdos atropellados me acumulan apetitos de seguir hacia la nada, ya no tengo alma, ya no recuerdo nuestros pasos, ya no encuentro nuestras caras.
Por favor si algún día se cruzan con mi cuerpo, no me tengan en cuenta, no traten de dibujar mi cara, no intenten recordarme, no se puede recordar la nada, por favor no me comprendan que yo no tengo sentido sin ella. No son ni los barrotes, ni los muros, porque yo me encuentro encerrada dentro de mi misma, y debo lidiar con eso día a día, noche a noche. Quizás no deba rendirme, quizá deba plantearme empezar de cero, crearme un nuevo reino donde siempre exista una corona para ella.
Eva Cardona.
Cosas que nunca dije
27 de octubre de 2009
De repente un día cualquiera necesitas irte. Ir a un nuevo lugar, relativamente lejos de donde siempre has estado, donde has crecido, vivido y amado. Comunicas a los más allegados tu decisión, a los conocidos que preguntan por tu futuro.
Hace poco me marché del lugar al que siempre he pertenecido y perteneceré. Ha sido en ese instante, cuando la gente me ha demostrado cuanto me quiere.
Es, cuanto menos paradójico, que sea justo cuando apenas queda tiempo, el momento en el que te hagan saber lo mucho que te valoran y lo que significas para ellos.
Estos últimos días he tenido muchas muestras de cariño, frases sinceras que no esperaba de personas que no imaginaba. Sin duda te sorprende gratamente, te hace sonreír, sentir, y siendo egoístas, te sube la autoestima.
Y mi cabeza loca se pregunta cuantas veces habré sentido cariño por otras personas y no se lo he dicho. Cuantas personas han significado algo en mi vida y no lo saben. A veces no lo hacemos por vergüenza, por miedo al ridículo, por no querer dejar al descubierto nuestro corazón, para protegernos. A veces si lo dices, a veces encuentras personas que al oírtelo decir a otro se jactan de ello, escondiendo tras su risa irónica su propio miedo a no ser queridos o apreciados.
Hoy mi tarea pendiente es no tener miedo a decir cuanto aprecio a algunas personas. Mi tarea pendiente va a ser darte las gracias amig@, y mi “gracias” es un gracias que engloba otras muchas más gracias dentro. Cuando te diga gracias, digo gracias por comprenderme, y también por no hacerlo, por bajarme de las nubes cuando volaba demasiado alto, por despegarme del suelo cuando empezaba a hundirme. Gracias por hacerme reír sin motivo, gracias por esas bromas, por esos momentos de risas que tanto bien nos hicieron, aunque en ese momento no lo notáramos. Gracias por seguirme en mis locuras aunque a veces no te apeteciera. Gracias por esas charlas y esos cafés, porque elegiste mi compañía para tomártelos. Gracias por tú amistad sincera, la llevaré siempre conmigo, la cuidaré y la protegeré en el tiempo. Gracias por estar ahí cuando lo necesito aunque tú nunca me lo digas, por que eso le da más valor. Gracias por quererme tal como soy, con mis cosas buenas, con mis defectos, pero sobretodo en mis malos momentos. Gracias por formar parte de algunos de los momentos de mi vida que siempre guardaré conmigo, porque esos instantes que parecían banales, perduraran en el tiempo, inamovibles, para siempre en mi memoria, inundándolo todo al recordarlos. Gracias por tu hombro y por ser capaz de entender por que lloraba. Gracias por decirme las verdades aunque me dolieran, seguramente necesitaba oírlas aunque me diera miedo escucharlas. Gracias por tu alegría, ya sabes que es mi sustento. Gracias por arroparme en las tristezas, de algunas he salido airosa a causa de tu mano amiga. Gracias por no juzgarme cuando los demás lo hicieron. Gracias por saber escucharme cuando no paraba de hablar y gracias por arrancarme las palabras cuando insólitamente no tenía ganas de hacerlo. Gracias por tu luz, me llevo a puerto muchas veces. Gracias por animarme, a veces realmente lo he necesitado. Gracias por ver más allá del envoltorio, no muchos lo hicieron. Gracias por tomarte el tiempo para saber como era, a veces no lo puse fácil. Gracias por tus consejos, aunque no siempre los siguiera. Gracias por algunas frases, sin darte cuenta me ayudaron. Gracias por hacerme pensar y enseñarme a reflexionar, ya sabes que a veces soy muy impulsiva. Gracias por no coartar mi manera de ser, hubiera dejado de ser yo, gracias por dejarme ser yo aunque a veces te desconcertara. Gracias por tus palabras de cariño, por los halagos, por esos guiños. Gracias por la complicidad, es una sensación increíble. Gracias por los abrazos, me reconfortaron en muchas ocasiones. Gracias por defenderme de todo corazón, es cuando mas cerca te he notado. Gracias por la compañía, cuando no la tenemos es cuando nos damos cuenta de lo mucho que significa. Gracias por ser mi amig@ sin más intenciones, sin más dobleces. Gracias por todos los sentimientos.Gracias por dejarme ser tu amiga de ello he aprendido mucho. Gracias por quererme y sobretodo gracias, muchas gracias por demostrármelo.
Si la próxima vez que nos veamos, de repente, sin previo aviso, te doy un abrazo, o un beso; sencillamente porque sí, no te preocupes, no estoy más loca que de costumbre; es que simplemente quiero darte las gracias y que sepas que yo también te aprecio, que te quiero y que tú amistad significa mucho para mi; aunque no siempre sea capaz de decírtelo.
Eva Cardona.



